No hablemos mierda. No le vas a parar bolas a las reglas de este juego. Si quieres, inventa tu propia vaina. Lo importante es que pases un rato parchando con tus compas, mamando gallo, y gozando.
Las cartas que dirigen el juego. Tienen una frase incompleta o una pregunta que todos deben responder. El juez del turno las lee en voz alta.
Las armas de cada jugador. Cada uno tiene 10 en mano y elige la más hijueputa para completar la frase de la carta amarilla.
Al inicio de cada ronda todos tienen exactamente 10 cartas blancas en la mano. Para escoger el primer juez úsense métodos de alta precisión científica: la persona con el tufo más fuerte, el que diga la grosería más ofensiva, la vieja con las tetas operadas más recientemente, o como les dé la gana.
El juez escoge una carta amarilla del mazo y la lee en voz alta — alta de verdad, sin murmurar. Esa es la frase o pregunta que todos los demás jugadores deben completar con su carta blanca más cagada.
Los jugadores tienen 30 segundos para escoger la carta blanca de su mano y ponerla boca abajo sobre la mesa. La respuesta debe ser lo más cagada e hijueputa posible. Cuando todos hayan escogido, le pasan su carta al juez, boca abajo, bien callados.
El juez recoge todas las cartas blancas, las baraja y las lee en voz alta una por una — combinadas con la carta amarilla. El anonimato es parte del juego. Nadie revela quién jugó qué.
El juez escoge la que más le haga cagarse de risa. El ganador recibe un punto y es coronado El Más Negro por esa ronda. Por otro lado — aprovecha la oportunidad de joderte.
Al comenzar cada ronda siempre tienes que tener 10 cartas blancas en la mano. Repón las que usaste. El juez pasa al jugador de la izquierda. Puedes jugar cuanto te dé la gana — el juego no tiene fin oficial.
Durante las rondas, todos los jugadores pueden reemplazar todas las cartas que quieran. No hay mala leche — todas las cartas son igualmente hijueputas en el momento preciso.
Puedes jugar cuanto te dé la gana. No hay un número de rondas ni un puntaje máximo. Termina cuando quieras — o cuando el aguardiente se acabe.
Recomendación oficial del manual: ¡Vuélvete loco! No armes roscota muy grande porque te llaman a la policía. Más bien lánzate una roscota.
El juego funciona de 4 a 20 jugadores. Entre más personas, más caos y más opciones de respuesta ridícula para el juez. Con más de 20 ya es un problema tuyo.
Cada juez solo lee una carta y pasa. Ideal cuando hay mucho aguardiente y poca paciencia. El primero en 5 puntos gana.
Todos votan por la mejor respuesta en lugar del juez. Caótico. Ruidoso. Defiende tu carta con argumentos si puedes.
Juega con tu pareja compartiendo 10 cartas entre los dos. Descubran cosas el uno del otro que prefieren no saber. Muy recomendado.
"Amarte es fácil porque _________."
Preventa abierta. $150.000 COP (precio normal $201.000). Cartas reales, caja amarilla y la satisfacción de tenerlo en las manos.